La altura es una sola
La tentación es centrar la obra en la pared. El resultado casi siempre queda alto. La referencia correcta no es la pared, es el ojo: centro de la obra a 145-150 cm del suelo. Si en su casa se mira sobre todo sentado —un salón, un comedor— baje unos centímetros.
Sobre un mueble rige otra regla
Cuando hay un mueble debajo, la obra entra en relación con él. Deje 20-30 cm entre la superficie del mueble y el borde inferior de la obra. Menos, y parecen un bloque único; mucho más, y la obra flota.
La pared adecuada y la equivocada
Evite: la pared frente a una ventana grande, donde los reflejos hacen ilegible cualquier cristal; la pared sobre un radiador o una chimenea, donde el calor y el aire resecan el papel; las paredes exteriores en casas húmedas, donde se forma condensación tras el marco. Un centímetro de separación entre marco y muro, con dos topes adhesivos abajo, resuelve casi todo.
Componer varias obras
Para un grupo, decida antes el eje: o todas alineadas por arriba, o todas centradas en la misma línea horizontal. Después mantenga una separación constante entre piezas —5-8 cm para formatos como 45 × 30 cm o 60 × 40 cm, más solo si las obras son grandes. El conjunto sigue la misma regla que una obra sola: centro de la composición a 145-150 cm.
La luz: cuánta y desde dónde
Un foco orientable a 30 grados respecto a la pared ilumina la obra sin devolver el reflejo del cristal a los ojos. Un ángulo más cerrado crea reflejo; uno más abierto proyecta la sombra del marco sobre la obra.
Sobre la temperatura: 2700-3000 K (cálida) para obra de tonos cálidos y pintura, 3500-4000 K (neutra) para el blanco y negro, que con luz demasiado cálida se ensucia. Un índice de reproducción cromática alto (CRI 90 o más) cambia el resultado más que la potencia.
La luz que estropea
El sol directo es la forma más rápida de decolorar una obra sobre papel, y no hay remedio una vez ocurre. La luz artificial también deja huella en veinte años. Si la habitación es muy luminosa, un cristal con filtro UV no es un lujo.